--- Héctor Plourde ---
Luego de una rica comida al lado de Ana, ella luce un poco más relajada, al final terminamos comiendo a la orilla de la alberca. Ella mantuvo todo el tiempo sus pies colgados de la orilla.
La miro y puedo ver que ella está más tranquila con relación a lo que sucedió ayer, es más, podría decir que no lo quiere ni mencionar.
Estas son las cosas que no me agradan de ella. Normalmente, lo que le pasa se lo guarda y luego, aquello termina saliendo y afectándola más de lo que