--- Dominik Müller ---
Mientras espero a que el avión privado salga, mi pecho siente una gran opresión, luego de mi plática con Bruno, mi corazón se volvió a romper. Martina, tal como siempre lo sospecho, quería algo; esta vez eran vacaciones y una camioneta. Juro que esta es la última, seguramente, se larga con Walter Roberts, al maldito hombre con el que me puso el cuerno por años.
Cambiar de aires me servirá para poder apagar esto que siento, este dolor incesante que, por más que intento, no