Una vez que los dos hombres se cansaron, mi esposo me mandó marcharse del salón a nuestro dormitorio, mientras escuchaba a los dos hombres insultarme y reírse de mí. En el dormitorio me fui al cuarto de baño, para ducharme y quitar de mi cuerpo todos aquellos fluidos. Una vez que termine, me sequé el cuerpo acostándome desnuda en la cama. Fue entonces cuando empecé a sentir un dolor muy fuerte en mi vientre, me levanté despacio de la cama marchando del dormitorio hacia el salón, perdiendo el co