El doctor me realizó varios exámenes, entre ellos, una ecografía. Justo como la primera vez, esa emoción y alegría que me gobernó al escuchar el primer latido de mi bebé hizo que mi corazón estallara de felicidad y dicha. Me sentía la mujer más feliz de este mundo. Después de perder toda esperanza hace dos años, Dios me premiaba con un bello milagro, un hermoso ángel que ha llegado para salvarme y hacer de mí una mujer nueva y diferente.
Esta vez no quería perder el tiempo, ni quedarme con la n