—¿Por qué no te quedas? Mírate nada más, no te puedes mantener en pie.
—¿Que no? Puedo hacerte el cuatro si quieres —me encogí de hombros y mi sobrina soltó una risita—. Solo vine a dejar a tu padre. Cuida de él o puede cortarse las venas con una foto de Melanie.
—Se supone que debías cuidarlo, pero terminaste igual de ebrio.
—La ocasión lo ameritaba —dejé un beso en la frente de Katie—. Iré al apartamento, así que no te preocupes.
—De acuerdo, pero que Bri te lleve.
—Bien.
El novio de mi sobri