Margot
Llegué a la habitación del hotel con el corazón en la mano, el cuerpo temblando y una sensación de hormigueo en mis labios que no podía dejar de sentir.
¿Qué es lo que acaba de pasar? ¿Cómo rayos permití que me besara, sobre todo, cómo es que terminé correspondiendo de vuelta y con una necesidad que ni siquiera sabía que tenía?
Siempre pensé que Gonzalo sería el único amor de mi vida, el único hombre capaz de revolucionar todo en mí, el único capaz de despertar cada uno de mis deseos y h