"¡Disculpe!". Eden levantó su dedo índice, sacó su iPhone y verificó el identificador de llamadas.
Liam no tuvo la intención de mirar, pero el nombre del abogado apareció en la pantalla con una letra grande y en negrita, burlándose de él.
Todo su enojo y molestia hacia ella había vuelto, tragándose su sincera disculpa.
"Debería volver a mi escritorio", dijo Eden, regresando su celular a su chaqueta.
"¿Por qué sigues jugando con él? Deja de perder su tiempo y el tuyo", dijo, enojado al da