La oficina era la misma, pero el personal era diferente.
La recepcionista no era la chica alegre y regordeta de pelo rosa que le había dado la bienvenida a Eden a la oficina del doctor Waylon dos años atrás y la hacía sentir como si fuera parte de la familia.
Esa recepcionista era altiva, y cuanto más hablaba Eden con ella, más le hacía sentir que estaba siendo una molestia y la estaba irritando mucho.
La enfermera que le tomaba los signos vitales, de tipo callada que hablaba cuando le hab