Eden tardó quince minutos en llegar al lujoso último piso de sus padres. Se dio cuenta que ambos estaban nerviosos por la forma fría y silenciosa en que la miraban cuando entró.
Ambos eran profesores de la Universidad Unión de Piedra. Se hacían llamar personas racionales, usaban sus palabras en lugar de golpes, y cuanto más tranquilo y calmado era el tono, mejor.
"Lamento que se hayan enterado de esta forma", Eden se disculpó cuando se sentó en el sofá de dos puestos frente a la piscina en la