“¡Maldita sea, Laura!”. Liam le gritó a su ex y la empujó lejos de él.
Ella tropezó y cayó torpemente a sus pies.
“Ella te mintió, y aún así la quieres…”. Ella balbuceó su desconcierto, pero la mirada fría y penetrante de él fue suficiente para callarla muy rápido.
Él bebió más bobón, aún más resentido con ella por complicar su ya desordenada velada.
Ahora no solo tenía uno, sino dos problemas grandes que resolver con Eden.
“¿Cuándo te enteraste?”, le reclamó él, cuando sus palabras po