Llegamos a un precioso parque de juegos en el centro de la ciudad y los niños se divierten como nunca. Los observo y lo único que veo en ellos es una sonrisa y la alegría de compartir juntos.
―¿Todo bien? ―consulta Eric al llegar a mi lado, sentarse y entregarme el helado que le pedí.
―Todo está genial. Míralos como se divierten. ―los señalo con la mano―. Debo decirte que estás criando a un pequeño caballero. Cuando llegan a los columpios, Sean lo sostiene para que Amanda se siente y la em