Estamos llegando a la casa de mi hermana y no puedo evitar estar nerviosa. Solo la llamé para avisarle que iría a recoger a Amanda, pero no le mencioné que iría acompañada, así que estoy segura se sorprenderá de ver a mi acompañante y estará ansiosa de preguntarme por él.
―Deja de comerte las uñas. ―dice Eric, quitando mi mano de mi boca.
―Perdón, no me di cuenta de que lo hacía. Estoy con los nervios de punta. ―confieso.
―¿Por qué? ¿Por mí? ―me mira por un breve momento volviendo su cabeza