Julio llevó a Sofía al supermercado. Al final, habían decidido cocinar en casa.
Por supuesto, la decisión fue principalmente de Julio, ya que Sofía estaba cansada y quería comer algo rápido antes de irse a casa a descansar. Julio insistió en que ella no necesitaba hacer nada y que solo tenía que esperar la comida, así que Sofía aceptó a regañadientes acompañarlo a comprar los víveres.—Y aquí está el grandioso Julio César, haciendo sus compras como cualquier mortal. Esto sí que podría manchar su