La hermana de Mercedes y Camila esperaban en la entrada del quirófano. Cuando vieron que Sofía se acercaba, ambas se apuraron a acercarse.
—Doctora López, la operación... —La hermana de Mercedes tenía los ojos un poco rojizos y ni se atrevía a hacer la pregunta.
Sofía asintió y le dijo:
—No te preocupes. Haré lo que pueda.
—Está bien. —No dijo más. Sabía que las palabras no valían mucho en una situación de vida o muerte como esa. Lo único que podía hacer era rezar por su hermana.
—Doctora López