Sofía se fue inmediatamente después de decir eso.
Al pensar que se marchaba avergonzada, Daniela se sintió muy orgullosa de sí misma. Justo cuando iba a decirle algo a Julio, éste se acercó al señor Llan.
—Señor Llan —le saludó respetuosamente.
—Vaya, pero si es el señor César —dijo el señor Llan mirándole con indiferencia.
—Mi abuelo celebrará su cumpleaños pasado mañana. ¿Estará libre para acudir a la fiesta?
—Julio no sabía si su abuelo había enviado una carta de invitación al señor