—¿En serio? —preguntó Mariana. Todavía desconfiada de las intenciones de Sofía.
—No gano nada mintiéndote. Puedes elegir no creerme, pero tú te lo pierdes. —Sofía se encogió de hombros.
Su plan era liquidar la empresa de Gabriel, asegurándose de que nunca tuviera la oportunidad de resucitar una vez cumplida su condena. Que Mariana no le vendiera esas acciones sólo sería un pequeño bache en su camino para destruir la empresa; podría emplear otros medios.
—¡Lo haré!
De ninguna manera Mariana se ir