Sofía resopló en voz alta. Encontraba ridícula a la recepcionista, que no se preocupó tanto por la policía cuando vio a Gabriel intentar violar a Yolanda.
¿Nunca se imaginó que sería atrapada algún día?
—No te preocupes. Sólo necesitas hacer una declaración, eso es todo —respondió Sofía.
Para Sofía, personas como la recepcionista, que sabían exactamente lo que Gabriel planeaba pero no hacían nada para impedirlo, no eran más que cómplices del crimen.
Sin embargo, lo más importante era asegurarse