A Diego le dieron ganas de darle un puñetazo. Podría trabajar sólo por dinero, pero si Julio utilizaba a Sofía en su contra, Diego nunca trabajaría para él.
—¡Será mejor que reces para tener esta suerte siempre! —Con eso, Diego se fue. No quería estar cerca de Julio por más tiempo.
A Julio no le importó. No sintió la menor punzada de remordimiento. Diego actuaba como si fuera una gran pérdida, pero Julio sabía muy bien que no era un santo. Si lo fuera, no estaría en su situación.
A pesar de que