Lucía hervía de rabia en su habitación. Por fin se había dado cuenta de por qué Julio había roto con ella: el hombre había visto la poca importancia que tenía en su familia y sabía que ni rompiendo con ella iban a dejar de trabajar juntos.
Por mucho que Lucía fuera consciente de esto, seguía sin poder aceptarlo. Había pasado muchos años intentando ganarse la aprobación de su familia. Un hombre como Julio, camino de convertirse en cabeza de familia, podría haber sido su billete de ida para afianz