—¿Cuándo no he hecho una mejora? —replicó Julio, poniendo los ojos en blanco.
Jaime negó con la cabeza, riendo.
—Muy bien, vete a la mierda entonces. Todavía tengo cosas que hacer.
Julio se levantó. Estaba a punto de irse de todos modos.
—Ten paciencia con María. Haz algunos gestos que sean significativos para ella, y no vuelvas a obligarla a hacer nada. Ahora no aguantarías ninguna de las represalias de Sofía.
—Bien, maldita sea. Sé que no soy rival para ninguno de los dos. —Jaime puso los ojo