Sofía se sobresaltó un momento, algo asustada.
—Diego, ¿me estás tomando el pelo?
Diego se limitó a reír. Ambos sabían que no bromeaba. Sin embargo, como Sofía fingió no saberlo, no le dijo más ni la presionó por miedo a provocar su resentimiento.
Mientras tanto, Bruno no podía evitar sonreír. Nunca había visto a su hija asustada, lo que resultaba bastante interesante. Aplaudió en secreto a Diego, que sonrió y le dio las gracias. Se sentía bien contar con su apoyo.
Tras meditarlo un momento, So