—Esto es por tu propio bien, Yolanda. Podrás ampliar tus conocimientos donde quieras y como quieras fuera del DF—insistió Gabriel, impidiéndole marcharse.
Yolanda frunció el ceño.
—¿Quieres que me vaya porque estás asustado de que te quite todo lo que tienes, ¿verdad?
—¿Asustado yo? — Gabriel se puso rígido—Realmente sigues siendo la misma orgullosa de siempre. ¿Te crees tan capaz? Créeme, no tengo nada que temer, ya sea al Grupo Sofía o algún otro negocito tuyo.
Gabriel solo le daba esta al