Eran las seis de la tarde y Sofía rara vez salía del trabajo a tiempo.
Justo cuando estaba pensando si debía invitar a María a salir a cenar y aprovechar la oportunidad para preguntar sobre la situación de su familia, un automóvil rojo se detuvo frente a ella. La ventana del auto se bajó y el apuesto rostro de Dante apareció frente a sus ojos.
—Dra. López, ¿tienes tiempo para cenar juntos hoy? —Sonrió, y Sofía notó claramente la dominante aura que emanaba de él, algo a lo que no podía resistirse