Sofía pensó que era necesario hacerle entender a Inés una cosa:
—¿Acaso tienes una idea equivocada de ti misma? ¿Crees que Julio podría interesarse en ti si yo no estuviera?
¿De dónde venía tanta vanidad? En Guadalajara, Julio no mostraba interés en las hijas de las familias adineradas. ¿Crees que Julio podría fijarse en ti, Inés? ¿Te consideras una diosa?
—¿Cómo sabes que es imposible? —Inés se mantuvo firme, sin estar dispuesta a admitir que no tenía encanto.
Sofía decidió no discutir más con