Sofía escuchó las palabras de Jaime y sintió la tentación de reír. No entendía de dónde venía tanta confianza por parte de él.
—Entonces, ¿Julio no te ha dicho que soy alguien bastante rencorosa? —Sonrió mientras miraba a Jaime, hablando con frialdad—: ¿Y si quiero desahogarme? ¿Qué puedes hacerme?
El rostro de Jaime se oscureció ligeramente y un destello de ira se reflejó en sus ojos.
—Será mejor que no me provoques.
—¡Jaime! —María no pudo contenerse y se colocó delante de Sofía— ¡Si le ha