Desde muy pequeña, Mariana había tenido miedo de su hermano. Al ver esa expresión en sus ojos, su cuerpo se tensaba instantáneamente y ni se atrevía a respirar.
—No pretendía matarla. —Bajó la cabeza, sin atreverse a mirar a Jaime a los ojos.
—¿No pretendías matarme? La velocidad con la que te acercaste en ese momento no parecía indicar que quisieras dejarme escapar —Sofía había revisado las grabaciones más tarde y se había sentido un poco aterrada. Si Julio no hubiera aparecido a tiempo, quizás