Afortunadamente, Sofía detuvo a María a tiempo, evitando que se abalanzara sobre Mariana y la atacara verbalmente.
—¡María! —reprendió Sofía— ¡Cálmate, no vale la pena enfadarse por esa persona!
María mordió su labio, a punto de llorar, y dijo:
—Tienes razón, ese criminal debería pasar el resto de su vida en la cárcel.
—¿A quién llamas criminal? No inventes cosas. Solo fue un accidente que el coche se descontrolara —respondió Mariana, consciente de que, ahora que Sofía estaba bien, no había prue