En su apartamento, Sofía salió de la ducha y tomó su teléfono móvil. Vio que tenía una llamada perdida. Al abrirlo, se sorprendió al ver que era de Julio. Después de pensarlo un poco, decidió devolverle la llamada.
Sin embargo, el teléfono sonó durante mucho tiempo sin que nadie contestara, hasta que la llamada se cortó. Sofía frunció ligeramente el ceño y se dijo para sí misma:
—¿Qué está pasando?
Echó el teléfono a un lado y se acostó en la cama, preparándose para dormir.
Cinco minutos despué