De vuelta en la mansión, Antonio acompañó a Mariana a su habitación y no mostró señales de querer irse. Esto dejó a Mariana sintiéndose incómoda, sin entender sus intenciones.
—No es temprano, deberías irte a descansar— Mariana tuvo que romper el silencio, no podía permitirse que Antonio la cuidara aquí todo el tiempo.
Antonio no se fue y la miró, preguntando:
—El médico dijo que no debes mojarte, ¿qué harás con la ducha?
—No me bañaré hoy— Mariana rió nerviosamente, pensando que hablar de eso