Sofía guardó su teléfono y miró a Mariana al otro lado,
—Bueno, él vendrá en un rato.
—Sí— Mariana respondió con la cara un poco roja.
Sofía la miró de esta manera y se sintió un poco impotente. No pudo evitar decir:
—Pensé que serías tan valiente como antes, imaginando que vivirías con mi hermano todos los días, quién sabe si habría algún progreso.
—Yo...— Mariana se quedó con la boca abierta y tardó un rato en hablar: —Temo causar su disgusto.
Después de todo, ya había visto una vez esa avers