La llamada terminó y Julio abrió su navegador, viendo una foto en la que no pudo evitar reírse un poco.
Sofía, al verlo reír, se sintió un poco extrañada y le preguntó:
—¿Por qué te ríes?
—No te preocupes, míralo tú misma en línea—Julio no le dijo nada más, pensando que sería más divertido que Sofía lo viera por sí misma.
Sofía no dudó y rápidamente abrió su navegador para descubrir por qué Julio se estaba riendo.
Al ver la foto, tuvo que admitir que era bastante hermosa y la guardó en su teléf