En el coche, Sofía miraba por la ventana, con la expresión de agradecimiento de Maribel en su mente. Por alguna razón, sentía como si hubiera una barrera en su corazón, dificultándole respirar.
Julio conducía y podía sentir la tensión en el aire.
—Sofi, ¿estás pensando en tu tía?
—Sí, estoy pensando que en realidad no tenía razón en aquel entonces. Estos años no ha tenido una vida fácil, incluso más difícil que la mía, pero mi hija aún se niega a reconocerla. ¿No es un poco excesivo? — Sofía ha