Mariana comprendió el motivo de su preocupación.
—Nunca he pretendido utilizar al niño para tenerlo a mi lado. Sólo quería quedarme con el niño para mí.
Aunque no pudiera estar con Antonio, se conformaría con dar a luz a su hijo y criarlo. Y cuando creciera, sería testigo de la creación de un pequeño Antonio, lo que sería motivo de satisfacción y logro.
Por desgracia, Jaime no compartía el mismo sentimiento.
—¡No tienes remedio!
—Jaime, me lo prometiste.
Ella lo miró con ojos llorosos, esperando