Cuando Sofía se encontró con Jaime, éste ya había pedido un café para él, como si confiara en que ella vendría.
—Vale, ¿qué pasa?
Sofía se sentó frente a él.
Sin ganas de hablar, esperaba ansiosa a que terminara la conversación para volver a comer.
Jaime la miró. No le desanimó su actitud. Al fin y al cabo, los dos siempre habían sido así, ya que no se soportaban.
Tras tomar un sorbo de café, preguntó:
—¿Sabías que Mariana está embarazada?
Sofía se quedó sorprendida.
—Sí.
—¿Lo sabías? —Jaime fr