Capítulo 28. Perfecta
Natalia sabía que ningún “gracias” podía expresar lo que sentía en ese momento; se sentía más que afortunada de tener la aceptación de una gran familia, sobre todo, porque ella era viuda.
—No me alcanzará la vida para agradecer todo lo que han hecho por mí y por mis hijas —dijo con la voz ahogada, haciendo un esfuerzo para no echarse a llorar.
—No tienes nada que agradecer, Natalia. Todo lo que queremos es la felicidad de Julián y si ha decidido que tú y las niñas lo son, no vamos a oponernos —