Narrado por Alexei.
Me recuesto en mi silla mientras veo cómo Elena sale enfadada de mi oficina. Ese culo... maldición, incluso enojada tiene algo que me enciende. No es solo su cuerpo, es su fuego. ¿Cree que puede irse sin más? Qué adorable.
Tomo mi teléfono y marco a Sergei, ese idiota siempre está disponible para hacer mis trabajos sucios.
—Dime, Alexei —responde, su tono despreocupado.
—Tráela. A la mansión. Hoy mismo.
—¿Te refieres a la contadora? —Se ríe—. Me gusta, tiene carácter.