Narrado por Elena
El frío de sus dedos alrededor de mi muñeca me devolvió a la realidad. Estaba atrapada otra vez. Cada paso que daba junto a Alexei sentía el peso de su autoridad aplastándome, como si incluso el aire que respiraba le perteneciera.
Pasamos las puertas principales, y el eco de nuestros pasos resonaba en el mármol. La opulencia de todo me resultaba insultante. Este lugar, que para él era un símbolo de control, para mí era una jaula dorada.
Cuando llegamos al salón principal, me s