59. PRUEBAS DEL DELITO
BENNETT
—¡Eres un maldito!, si tanto querías dinero ponte a trabajar, siempre fuiste un patético intento de mi padre pero nunca le llegarías a los talones.
Juro que lo odio, por mucho que me dicen que lo suelte no puedo, quiero verlo así como está ahora, con miedo porque es lo mismo que sintió mi mujer todo el tiempo que la tuvo amenazada, con rabia que es la misma que le tengo, con vergüenza y todo lo que no solo el se merece, si no también ella.
La mujer que algún día quise tanto me súplic