37. CONDENADOS
BENNETT
—¿Cómo pude haber sido tan estúpido?.
—No digas eso.
—¡Es la verdad abuela!, ella es una mentirosa, toda ella es una mentira y creeme que ahora que se me cae la maldita venda de los ojos entiendo tantas cosas, ellos siempre fueron cómplices.
Y juro que no lo puedo creer, quiero vomitar pero eso es fácil, arrancarme el alma por amar a quien no debo no lo es.
La situación es una que jamás imaginé y es por eso que siempre he tratado ser un hombre ordenado pero me comporte como un adol