Luan Moen.
Observe mi teléfono por un momento mirando el mensaje que había recibido de Esmeray de que se encontraba bien, había pasado nada más dos semanas en la que me encontraba varado en roma por negocios, o eso creí que sería al ver a los viejos del alto mando sentados frente a mí, lo único que me separaba de esos dos, era la gran mesa larga.
Pero no podía seguir evitándolos más, después de dos meses en total ausencia, lograron de alguna manera, dar con mi paradero, una grata sorpresa para