— ¿Hola, Señorita Schulz? — una voz masculina con aire curioso salía de la bocina del móvil de Violeta.
— ¡CEO Park! Sí… ¡sí! Dígame, ¿en qué puedo servirle?, le informo que justo hace unos minutos he terminado la entrevista con la gerente y dueña del café happy flower, fue todo un éxito…— aun cuando en un inicio de la llamada su rostro señalaba un sonrojo intenso rebosante en sus mejillas, intento controlar su tono de voz, aun cuando era casi imposible que no notara las innecesarias pausas que