Al llegar de regreso a Seúl el señor Na-moo dejo a Violeta en la estación, la chica se bajó, para hacer una leve reverencia en señal de agradecimiento, pero el clima había tomado más fuerza.
—Señorita Schulz, ¿segura que no quiere que la lleve a donde se está hospedando?,el clima se ha alocado más, de hecho creo que fuimos suertudos en que no nos tocara en la carretera. — expreso preocupado el chofer, mientras veía asomado de la ventana a la joven.
—No se preocupe señor Na-moo, en realidad aye