–Ah no, no, no y no…ni sueñes que vas a entrar por ahí Hoffman. – Saltó Alice de la cama gritando y levantando un dedo amenazador a Scott.
–Vamos Ali, es que tienes un trasero que…Mmmm–Y Scott levantó sus manos haciendo un gesto como si estuviera apretando algo. – Que está hecho para ser disfrutado al máximo.
–Puedes hacerlo perfectamente sin la necesidad de pasar por la puertita número dos. –Y la chica llevó sus manos a la cadera, y luego se dio la vuelta moviendo las nalgas para provocarlo m