—¡Silencio! —el sonido del mazo del juez golpeando el estrado nos devuelva a todos al presente—. Iniciamos la audiencia de divorcio entre la señorita Emma Williams y el señor Jhon Blackthorne —anuncia el juez, un hombre de aspecto severo y canoso que estudia cada rostro en la sala con una intensidad intimidante.
Melissa se pone de pie con su traje gris impecable y da un paso adelante, proyectando una confianza inquebrantable.
—Su honor, la parte demandante, Emma Williams, solicita el divorcio p