EMMA
No puedo dormir. La cama, que usualmente me brinda algo de consuelo, ahora se siente como un enemigo. Mi vientre pesa demasiado, mis pies están hinchados y la espalda me duele cada vez que intento moverme.
Se supone que el embarazo tiene momentos mágicos, pero estoy a semanas de dar a luz y lo único mágico que siento ahora es el cansancio absoluto. Me giro una vez más, buscando una posición cómoda, cuando siento la patada insistente de mi pequeña.
—Está bien, cariño, ya entendí —susurro, co