Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo dejaba de dar vueltas en el pasillo, me deshice de mi saco, podía ver restos de sangre en mi camisa blanca, pasé las manos por mi cabello despeinado y dejé caer una que otra lágrima de frustración.
El teléfono de Gia empezó a sonar y cuando abrí su bolso me topé con que llevaba dos as&iacu







