62. Una maravillosa sorpresa.
Alejandra no habló más, solo se quedó observando como desarrollaban esa complicidad de padre e hijo..."es increíble" -pensó- "nunca creí que sería tan sencillo" -se levantó y salió al jardín...sentía que le faltaba el aire, su corazón estaba acelerado y sus manos temblorosas, caminó hacia el bosque de pinos y dejó correr las lágrimas...se arrodilló y se apoyó sobre sus talones mientras juntaba sus manos y agradecía al Creador...sentía que se liberaba de una gran carga de años. ¡Por fin su hijo r