26. "Tú eres una mujer libre"
Casi a las nueve, Alejandra se despertó y sintió hambre... deseaba un baño relajante porque estaba adolorida. Felipe seguía dormido a su lado tan tranquilo como un niño; miró su rostro, su cabello, su pecho desnudo y se preguntó:
-¿Cómo pudiste perderte tantas horas de mi vida? ¿dónde estuviste todo este tiempo? -dijo y acarició su cabello. Él besó su mano mientras se despertaba y la miró con tanto amor que el corazón se le encogió.
-Buenos días -susurró ella
-Buenos días, mi amor
-Levántate