Capítulo 87: Azul intenso.
Los días posteriores a la explosión transcurrieron en un letargo de martilleos, olor a pintura fresca y el constante ir y venir de camiones de construcción. La mansión, que una vez fue un mausoleo de secretos, estaba siendo purgada de sus escombros. Mathew no escatimó en gastos; quería borrar cada rastro de ceniza y pólvora, como si al reconstruir las paredes pudiera también remendar la paz que se les había escapado de las manos.
Una tarde, cuando el sol de Barbados comenzaba a teñir el cielo d