Capítulo 84: No puede ser...
La mansión, que minutos antes parecía un refugio de seda y confidencias, se transformó en un laberinto de sombras acechantes. El silencio ya no era pacífico; era el preludio de una ejecución. Ivy sentía el peso del arma de Mathew en su mano, una frialdad metálica que le recordaba que la era de la "obra maestra" de Richie había terminado. Ahora, ella era la dueña del pincel, y el trazo de esta noche sería de pólvora.
Mathew y Tyler intercambiaron una mirada rápida. En cualquier otra circunstan